Y a veces, y no tan a veces... Si me preguntas lo que necesito tengo que decirte que solamente necesito que sepan que ni yo me entiendo. Que respeten que no sé lo que quiero y que no sé cómo hacer para saberlo tampoco. Que a mi cabeza tampoco la controlo tanto y entonces imagínate a los sentimientos...
Que todas las dudas que genero también las vivo, que no planifico las cosas y que cuando lo hago, tampoco me salen como quería. Que si me mando cagadas es sin querer y que más que nadie quisiera tener todo en equilibrio. Que si mi vida está desordenada, que si a veces me desbordo, que si me equivoco y salgo corriendo para donde no debería, no es por otra cosa que por error. Y que también a mí me duele, que también me lastimo y que me cuesta mucho verlo... Mucho más que a todos los que lo ven de afuera, desde donde todo parece tan claro, no?
Que probablemente me siga pasando todo esto, que los sábados la voy a seguir pasando bien y los domingos me va a agarrar el bajón, que de noche con amigas nada podría ser mejor y al otro día de mañana ya no estoy tan de acuerdo conmigo misma...
No sé por cuánto tiempo voy a ir así por la vida, a prueba y error, acertando una y errando ocho. Queriéndome y odiándome un poquito también. Estando rota y arreglándome a mí misma solita. No sé. Ojalá el tiempo justo y necesario, ojalá sea lo suficiente para juntar anécdotas, para conocerme, para equivocarme y aprender, para caer y levantarme. Ojalá junte consejos basados en experiencias. Ojalá cuando mi hermana tenga mi edad y me cuente algo sepa de lo que me habla... Aunque eso signifique que la cagué un montón en su momento, que arruiné un mundo de oportunidades, que se me fue la mano unas cuántas veces y que dejé pasar algunas cuántas otras.
Probablemente si eso pasa, si ese momento llega esté arrepentida de muchas de las cosas que hago ahora, de muchas de las elecciones que estoy tomando en este momento...
Pero aun así, lo único que me preocupa es llegar sabiendo que más allá de las cosas que hice mal, fui de las que elegí vivir y no mirar cómo vivían los demás.
Ojalá llegue pudiendo hablar de mis equivocaciones y no de las de los demás, que no me pertenecen y que no las conozco aunque crea que sí. Ojalá pueda basarme en mí misma, aunque a veces eso me duela un poco.
Seguramente llegue llena de errores, con un montón de cicatrices, pero habiendo elegido vivir. Habiendo elegido sentir las cosas que me pasan, habiendo elegido atravesar la vida y no salir corriendo o mirarla sentadita desde un costado, en la zona de confort, donde seguro no me equivoco, pero tampoco aprendo, tampoco crezco ni me expando.
Y sí, duele más. Hablan más. Todos creen saber, todos opinan, todos tienen algo para decir. Todos critican, todos juzgan. Y yo también. Pero igual prefiero vivir... Entendiendo que hablar es gratis, pero que lastima y curar a veces cuesta mucho.
Ojalá nunca me olvide de que siempre todos estamos haciendo lo mejor que podemos, aunque nos salga el desastre más grande.
Que todas las dudas que genero también las vivo, que no planifico las cosas y que cuando lo hago, tampoco me salen como quería. Que si me mando cagadas es sin querer y que más que nadie quisiera tener todo en equilibrio. Que si mi vida está desordenada, que si a veces me desbordo, que si me equivoco y salgo corriendo para donde no debería, no es por otra cosa que por error. Y que también a mí me duele, que también me lastimo y que me cuesta mucho verlo... Mucho más que a todos los que lo ven de afuera, desde donde todo parece tan claro, no?
Que probablemente me siga pasando todo esto, que los sábados la voy a seguir pasando bien y los domingos me va a agarrar el bajón, que de noche con amigas nada podría ser mejor y al otro día de mañana ya no estoy tan de acuerdo conmigo misma...
No sé por cuánto tiempo voy a ir así por la vida, a prueba y error, acertando una y errando ocho. Queriéndome y odiándome un poquito también. Estando rota y arreglándome a mí misma solita. No sé. Ojalá el tiempo justo y necesario, ojalá sea lo suficiente para juntar anécdotas, para conocerme, para equivocarme y aprender, para caer y levantarme. Ojalá junte consejos basados en experiencias. Ojalá cuando mi hermana tenga mi edad y me cuente algo sepa de lo que me habla... Aunque eso signifique que la cagué un montón en su momento, que arruiné un mundo de oportunidades, que se me fue la mano unas cuántas veces y que dejé pasar algunas cuántas otras.
Probablemente si eso pasa, si ese momento llega esté arrepentida de muchas de las cosas que hago ahora, de muchas de las elecciones que estoy tomando en este momento...
Pero aun así, lo único que me preocupa es llegar sabiendo que más allá de las cosas que hice mal, fui de las que elegí vivir y no mirar cómo vivían los demás.
Ojalá llegue pudiendo hablar de mis equivocaciones y no de las de los demás, que no me pertenecen y que no las conozco aunque crea que sí. Ojalá pueda basarme en mí misma, aunque a veces eso me duela un poco.
Seguramente llegue llena de errores, con un montón de cicatrices, pero habiendo elegido vivir. Habiendo elegido sentir las cosas que me pasan, habiendo elegido atravesar la vida y no salir corriendo o mirarla sentadita desde un costado, en la zona de confort, donde seguro no me equivoco, pero tampoco aprendo, tampoco crezco ni me expando.
Y sí, duele más. Hablan más. Todos creen saber, todos opinan, todos tienen algo para decir. Todos critican, todos juzgan. Y yo también. Pero igual prefiero vivir... Entendiendo que hablar es gratis, pero que lastima y curar a veces cuesta mucho.
Ojalá nunca me olvide de que siempre todos estamos haciendo lo mejor que podemos, aunque nos salga el desastre más grande.
