De a ratos

Todo el tiempo estamos poniendo de moda lo que más se aleja de nosotros, lo que no somos... Y cuanto más lejos de lo que sí somos, mejor. Ponemos de moda estar bronceados, porque naturalmente no lo estamos. Ponemos de moda teñirnos el pelo de todos colores y cuanto más raro, más nos gusta. Ponemos de moda el Photoshop incluso en las fotos con amigos y ya hasta las fotos pierden el sentido, la razón de ser porque ya no son el recuerdo de momentos, ya son un objeto más, una manera más que encontramos para mostrarnos, para que nos vean. Ponemos de moda los filtros, el maquillaje, las dietas, los piercings, los tatuajes. Todo eso que no tenemos, todo eso que tenemos que salir a buscar afuera de nosotros mismos.

¿Y si aunque sea por un rato paramos a valorar todo eso que sí somos? Si al fin y al cabo esas cosas que nos molestan las tenemos todos. Todos tenemos algo que no nos gusta; el color del pelo, las pecas, el humor, nuestro carácter, la timidez, la falta de vergüenza. Todos. ¿Y si lo aceptamos un poco? ¿Si nos amigamos aunque sea un poquito más con eso que somos? Aunque nos cueste y aunque igual sigamos queriéndolo cambiar. Un ratito, hagamos las pases.

Está bien querer cambiar lo que no nos gusta de nosotros. Lo interno y lo externo. No tiene nada de malo, es humano. El problema no está ahí. El problema está en hacerlo desde el odio a nosotros mismos, el problema es hacerlo para huir de lo que somos, para querer salir corriendo de adentro nuestro. El problema es no defender lo que somos como algo digno. 

Todos nos miramos al espejo y nos vemos mil defectos (de adentro y de afuera), todos. Pero eso no nos hace menos perfectos. Eso no hace que nuestro valor sea menos. Eso no quita que también tenemos mil virtudes y que reconocerlas no es "creérsela", es quererse, es ver el medio vaso lleno, porque está lleno y porque desde ahí construir vale la pena. Desde lo bueno que tenemos tiene sentido atacar a lo malo que también somos.

Y hay cosas que no vamos a poder cambiar. Hay cosas que no nos gustan que van a seguir estando, hagamos lo que hagamos. Y tal vez quererlas así como son, reírnos de que existen sea una buena solución. Quizás esas cosas malas también tienen una razón de ser... Aunque mañana yo también me voy a levantar odiándolas. También voy a quejarme porque llego tarde a todos lados y también voy a decirme una vez más "Siempre lo mismo, no cambio más".

Pero por hoy no. Por hoy prefiero que no. Por lo menos un rato quiero descansar de mí misma, de mis presiones, de mis críticas (que son siempre las peores), de mis retos y de mis quejas. Por hoy quiero reírme de todo eso que no me gusta, porque en el fondo muchas veces esas cosas me han llevado a lugares buenísimos, a historias graciosas y a personas valiosas.

Me pasó una vez (y algunas más también) de hacer todo por gustarle a alguien, de mentirme a mí misma, de ser lo que no era solamente para llamar la atención de alguna persona. Y no lo logré, obvio que no. Y sin embargo, cuando me cansé de mentir, o cuando me rendí, cuando acepte que no iba a lograr llamar la atención, cuando me relajé y volví a ser yo, como soy, con lo bueno y lo malo... Volvió la atención que buscaba, o apareció una mucho mejor, o no apareció ninguna, pero aparecí yo, me reencontré.
Y es que lo que alcanzamos, las cosas que logramos tienen sentido si las conseguimos siendo nosotros mismos. Sino, de nada sirve...

Y probablemente mañana me despierte y siga peleándome conmigo misma, porque así soy también, aunque no quiera. Pero de a ratos, una vez cada tanto, dejar de pelearme, reírme con fuerza de todo lo feo que tengo y darme cuenta de que en realidad nada de lo importante pasa por ahí, de a ratos tener esa actitud me hace bien, de a ratos verme con otros ojos, quererme un poco más y decirme a mí misma "esto es lo que hay, y es más lindo de lo que vos lo ves", de a ratos, eso me salva...