Nunca voy a entender la buena fama que
tiene el orgullo. Es más, creo que usamos el orgullo como sinónimo de dignidad.
Y me parece que le estamos errando. Nos hicieron creer que no decir ni
demostrar lo que sentimos es cool, queda bien.
Alguien nos convenció de que para decir
"te quiero" o "te extraño" tiene que haber pasado cierto
tiempo, porque "no podes querer a alguien tan rápido". Y sinceramente
no sé en qué pensábamos cuando aceptamos que nos controlen hasta eso.
No podemos hacer que dejen de juzgarnos.
Juzgar es una libertad, pero ¿Cuándo empezó a importarnos cómo ven los demás lo
que sentimos? ¿Cuándo los juicios y prejuicios sobre nuestros sentimientos
empezaron a tener más lugar que lo que nos pasa? ¿Cuándo le dimos lugar a los
demás para que nos digan si tenemos dignidad o si la perdimos? ¿No es nuestra
la dignidad y la decisión de cómo queremos que sea?
Ser dignos no es esconder lo que
sentimos. No es no hablarle a alguien que extrañas solamente porque esa persona
no nos habla, o porque incluso, no nos extraña. ¿Qué importa? No dejamos de
extrañar a alguien solamente porque a esa persona no le pasa lo mismo.
Entonces, ¿Por qué tenemos que hacernos los que no nos pasa? ¿Para ser más
dignos? ¿De qué?
Entiendo que haya personas a las que le
cuesta más, y lo respeto. Lo que no entiendo, ni entenderé es ese esfuerzo por
evitar que el otro sepa lo que nos pasa cuando en realidad es lo que queremos.
Lo que no entiendo es esa idea de que el que dice lo que siente automáticamente
es más débil. No digo que valga más el que lo dice que el que no, el que lo
expresa que el que no. Es personal. Cada uno lo maneja a su manera, pero seguro
que no vale menos por hacerlo.
Hacer lo que sentimos no tiene por qué
darnos vergüenza. No tiene nada de malo jugártela por lo que tenes ganas. Nadie
lo va a hacer por vos. Es bastante difícil tener claro lo que queremos, a quién
queremos y de qué manera como para darnos el lujo de guardárnoslo por el qué
dirán. Si no es el momento, si no nos sentimos seguros, entonces sí, quedémonos
con eso para nosotros... ¿Pero por lo que puedan llegar a decir? No vale la
pena.
No nos definen las veces en las que no
fuimos correspondidos, las veces que nos rechazaron o que no nos perdonaron.
Nos definen los "te quiero" y "te extraño" que dijimos a
tiempo (porque es mentira que nunca es tarde), los abrazos que nos
correspondieron y los perdones que dimos y recibimos.
Si vamos a quedarnos con los
sentimientos guardados, que sea porque todavía no queremos que se sepan, que
sea porque nos parece que es más sano que queden ahí, donde están. Pero que
nunca sea porque pueda quedar mal visto, que no sea porque queda mal que
hablemos nosotros primeros, porque la última vez nos dejó el visto, porque tal
vez no nos contesten, o porque nos digan que no. Que no nos quede un perdón
atravesado por miedo a que no nos perdonen. Que de eso que queremos decir, no
nos quede nada adentro por lo que pueda pensar el afuera. Porque lo que queda
en nosotros, a la larga nos lastima y estoy segura de que nadie de afuera va a
venir a remediarlo.
Entonces si tenes ganas decí lo que te
pasa, si queres hablarle a alguien, hacelo, si queres dar un abrazo, dalo...
¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que no nos correspondan? ¿Que al otro no le
pase lo mismo? ¿Que no nos perdonen? ¿Que ese amigo no nos extrañe? Ya vamos a
tener tiempo con todo eso de aprender a reírnos de nosotros mismos y nuestros
fracasos, que te prometo que es de lo más sano y divertido que vas a hacer. Vos
decilo, que después vemos qué hacer con lo que pase... Decilo ¡Y que los de
afuera sigan hablando mientras se guardan todo eso que les hace juzgar tanto!
