Lo que pasa es que yo sí te quiero, te quiero. Lo aprendí tarde. Antes quería a medias, quería moderadamente. Pensaba que así daba menos chances a que me lastimen, era una manera de cuidarme. La verdad es que aparentemente funcionaba, sentía que no daba espacio a que me hicieran mal. Pero a la larga (y a veces a la corta también), si había intenciones de hacerme mal, siempre lo terminaban logrando. No había manera de que no pudieran. Por más que hubiera querido recatadamente, que quisiera a la persona "con cuidado". Aun así, si quisieron lastimarme, pudieron.
Entonces me di cuenta de que querer a medias es una mentira. No existe. Me di cuenta de que se quiere o no se quiere, se está o no se está y que aunque creamos que se puede querer por medidas, no es así. Queremos o no queremos. Y si queremos, siempre, aunque no nos demos cuenta, le estamos dando al otro las posibilidades de hacernos mal. ¿Y entonces? ¿No hay que querer? ¿No quiero más y listo? Como si "no querer" dependiera de una elección consciente, como si no fuera algo que nos pasa más allá de lo que nosotros decidamos.
Querer es inevitable. Todos queremos, aunque no queramos querer. Por eso yo pienso que si te quiero, te quiero de verdad. Te soy sincera y pongo todo de mí. Lo bueno y lo malo. Todo. Me esfuerzo por hacer que las cosas estén mejor. La remo cuando es necesario, intentó cambiar lo que te molesta y reforzar lo que te hace bien. Estoy si me necesitas e intento no fallarte. Pido perdón cuando me parece que tengo que hacerlo y algunas veces más, también. Me muestro como soy, tal cual. Así nomas. Con las mil cosas que ni yo acepto de mí misma.
Entonces me di cuenta de que querer a medias es una mentira. No existe. Me di cuenta de que se quiere o no se quiere, se está o no se está y que aunque creamos que se puede querer por medidas, no es así. Queremos o no queremos. Y si queremos, siempre, aunque no nos demos cuenta, le estamos dando al otro las posibilidades de hacernos mal. ¿Y entonces? ¿No hay que querer? ¿No quiero más y listo? Como si "no querer" dependiera de una elección consciente, como si no fuera algo que nos pasa más allá de lo que nosotros decidamos.
Querer es inevitable. Todos queremos, aunque no queramos querer. Por eso yo pienso que si te quiero, te quiero de verdad. Te soy sincera y pongo todo de mí. Lo bueno y lo malo. Todo. Me esfuerzo por hacer que las cosas estén mejor. La remo cuando es necesario, intentó cambiar lo que te molesta y reforzar lo que te hace bien. Estoy si me necesitas e intento no fallarte. Pido perdón cuando me parece que tengo que hacerlo y algunas veces más, también. Me muestro como soy, tal cual. Así nomas. Con las mil cosas que ni yo acepto de mí misma.
¿Con eso te estoy dando todas las herramientas para lastimarme? Si. Absolutamente todas. Tenes todo lo que necesitas para hacerlo. Incluso te sobra un poco. Pero eso ya es tu problema.
Yo sí te quiero lo hago sin grises, te quiero con todas mis posibilidades de querer a alguien. Si vos con eso decidís hacerme mal, lastimarme, jugar conmigo, reírte o lo que decidas hacer, ese ya es tema tuyo. Esa ya es tu decisión. Depende de vos y la verdad es que no me ocupa ni me preocupa.
Las personas siempre van a poder lastimarnos y yo no elijo andarme cuidando para que no me hagan mal. No sé si lo que das vuelve, y de hecho, no me importa, pero sé que es pesada la culpa de jugar con los que te quieren de verdad, con los que son reales, los que son sinceros y se abren tal cual son.
Si me preguntas cuánta ventaja le doy a los que quiero para poder lastimarme tengo que decirte que mucha. Queriendo mucho, das mucha ventaja. Lo que haces con lo que te doy es tu decisión y no tengo nada que ver. Vos sabrás.
Como escuché una vez, yo prefiero andar liviana por la vida, sin que me pese nada. Sabiendo que di todo de mí por los que quiero y por las relaciones que quiero. Esa tranquilidad al final de cuentas, vale más, mucho más.
Si me preguntas cuánta ventaja le doy a los que quiero para poder lastimarme tengo que decirte que mucha. Queriendo mucho, das mucha ventaja. Lo que haces con lo que te doy es tu decisión y no tengo nada que ver. Vos sabrás.
Como escuché una vez, yo prefiero andar liviana por la vida, sin que me pese nada. Sabiendo que di todo de mí por los que quiero y por las relaciones que quiero. Esa tranquilidad al final de cuentas, vale más, mucho más.
