Desde chicos nos hablaron siempre de la importancia de estar para el otro, de vernos seguido, de decirnos las cosas, de querernos, de hacerle saber al otro que si nos necesita, cuenta con nosotros. Y me parece bárbaro. Intento hacerlo siempre. Mejorar un poco en eso todos los días. Sin dudas, está bien.
Pero, a veces me parece que se olvidaron de hablarnos de los espacios de las personas para sí mismas. Del espacio con nosotros mismos. De conocernos a nosotros. De decirnos a nosotros que nos valoramos. De estar para nosotros mismos cuando nos necesitamos. De eso ¿Nos hablaron?
¿Será por eso que entendemos que las relaciones con las personas son importantes y funcionan bien en la medida de que estemos mucho tiempo juntos, de que compartamos más y más espacios, más y más momentos, más y más intereses? Estamos con alguien y en seguida tratamos de poder ser parte de lo que al otro le gusta hacer y ser. De poder "acompañar" al otro en lo que le gusta. Y está bien, claro que sí. Pero creo que de vez en cuando se nos va la mano. De vez en cuando nos pasamos.
Quiero que me acompañes. Quiero acompañarte. Me interesa saber cómo estás, saber que tenes ganas de estar conmigo y que sos capaz de bancarte acompañarme a lugares o actividades que no irías si no fuera por mí. ¿A quién no le gusta eso? ¿Cómo no lo voy a valorar? Todos somos un poco más felices cuando vemos que el otro hace algo por nosotros, a pesar de que eso le cueste un poco, no le guste o no le interese tanto. Es lindo ver que las personas son capaces de dejar de lados sus gustos, para acompañar los nuestros. Es lindo. A veces es lindo. Hasta un punto es lindo.
Quiero que estés conmigo, que te preocupes por lo que me importa. Pero no quiero que vivas mi vida ni quiero vivir la tuya. No puedo, no sé y no quiero saber cómo hacer para que me interese lo que naturalmente no me llama la atención. No quiero forzarme. Ni que te fuerces. No quiero ser vos ni vivir a través tuyo. Quiero mi espacio y respeto el tuyo.
Quiero que haya cosas de vos que no sepa y que entienda y prefiera no saber. Quiero que tengas ganas de hacer cosas sin mí. Que te gusten cosas que yo nunca entendería. Y que me gusten cosas de las que no tenes idea. Quiero que haya veces que no sepa bien qué estás haciendo y que eso no me parezca raro y tampoco me genere desconfianza. Quiero que tengas tu espacio. Y yo el mío. Quiero que si no te respondo por un rato puedas saber que está todo bien.
Quiero poder decirte que voy a estar con mis amigas y que eso no genere una discusión ni una catarata de whatsapps. Quiero que disfrutes de tus amigos. Que hagas lo que te gusta. Que no tengas que avisarme absolutamente todo lo que haces. Que puedas decirme "Esto no me gusta" sin que eso sea un problema.
Quiero poder entender que tenes todo el derecho a no tener ganas de hacer algo una vez cada tanto y que vos también lo entiendas. No me interesa que fuerces lo que no sos, que te reinventes.
Hay cosas mías que ni yo misma entiendo. Hay momentos que ni yo pasaría conmigo misma ¿Cómo puedo pretender que quieras pasar todo tu tiempo al lado mío, entonces? Hay días que me cuesta elegirme a mí misma. Hay días que me canso de convivir conmigo ¿No te vas a cansar vos?
Hay gustos que son míos. Hay manías que las tengo solo yo. Hay canciones que prácticamente las considero mías. Libros que creo que me entretienen solo a mí. Hobbies que comparto con muy pocas personas. Secretos de mis amigas que solo sé yo y que solo quiero saber yo. Tengo secretos. Hay actividades que nadie entiende cómo me gustan y rutinas que ni yo sé cómo aguanto. Y todas esas cosas me hacen a mí. En un punto me definen. Me hacen única. Ni mejor, ni peor. Pero única.
¿Y sabés qué? No soy para nada perfecta. Mil errores tengo, y muchos más defectos. Pero como todos, soy única. Y quiero seguirlo siendo. Quiero seguir teniendo cosas solamente mías. Y quiero que sigas siendo distinto a mí. Quiero que sigas siendo único a tu manera, porque por eso te elijo. Por lo que solo vos sos.
Entonces, disfrutemos de lo que podemos hacer juntos, pero respetemos los espacios, estemos con nosotros mismos. Aprovechemos los momentos para nosotros. No tenemos que vivir a través del otro. Ir a la par no significa ir pegados por el mismo camino, uno arriba del otro. Pegoteados.
Ojalá sea mucho el tiempo que podamos pasar juntos, pero ¿Sabés qué? Nunca lo voy a saber. Lo que sí sé, es que conmigo voy a tener que seguir siempre, a donde vaya. Entonces, ¿Entendes cuando te digo que no me puedo descuidar? No puedo dejar de lado el único vínculo que seguro es para siempre. El vínculo conmigo misma.
Pero, a veces me parece que se olvidaron de hablarnos de los espacios de las personas para sí mismas. Del espacio con nosotros mismos. De conocernos a nosotros. De decirnos a nosotros que nos valoramos. De estar para nosotros mismos cuando nos necesitamos. De eso ¿Nos hablaron?
¿Será por eso que entendemos que las relaciones con las personas son importantes y funcionan bien en la medida de que estemos mucho tiempo juntos, de que compartamos más y más espacios, más y más momentos, más y más intereses? Estamos con alguien y en seguida tratamos de poder ser parte de lo que al otro le gusta hacer y ser. De poder "acompañar" al otro en lo que le gusta. Y está bien, claro que sí. Pero creo que de vez en cuando se nos va la mano. De vez en cuando nos pasamos.
Quiero que me acompañes. Quiero acompañarte. Me interesa saber cómo estás, saber que tenes ganas de estar conmigo y que sos capaz de bancarte acompañarme a lugares o actividades que no irías si no fuera por mí. ¿A quién no le gusta eso? ¿Cómo no lo voy a valorar? Todos somos un poco más felices cuando vemos que el otro hace algo por nosotros, a pesar de que eso le cueste un poco, no le guste o no le interese tanto. Es lindo ver que las personas son capaces de dejar de lados sus gustos, para acompañar los nuestros. Es lindo. A veces es lindo. Hasta un punto es lindo.
Quiero que estés conmigo, que te preocupes por lo que me importa. Pero no quiero que vivas mi vida ni quiero vivir la tuya. No puedo, no sé y no quiero saber cómo hacer para que me interese lo que naturalmente no me llama la atención. No quiero forzarme. Ni que te fuerces. No quiero ser vos ni vivir a través tuyo. Quiero mi espacio y respeto el tuyo.
Quiero que haya cosas de vos que no sepa y que entienda y prefiera no saber. Quiero que tengas ganas de hacer cosas sin mí. Que te gusten cosas que yo nunca entendería. Y que me gusten cosas de las que no tenes idea. Quiero que haya veces que no sepa bien qué estás haciendo y que eso no me parezca raro y tampoco me genere desconfianza. Quiero que tengas tu espacio. Y yo el mío. Quiero que si no te respondo por un rato puedas saber que está todo bien.
Quiero poder decirte que voy a estar con mis amigas y que eso no genere una discusión ni una catarata de whatsapps. Quiero que disfrutes de tus amigos. Que hagas lo que te gusta. Que no tengas que avisarme absolutamente todo lo que haces. Que puedas decirme "Esto no me gusta" sin que eso sea un problema.
Quiero poder entender que tenes todo el derecho a no tener ganas de hacer algo una vez cada tanto y que vos también lo entiendas. No me interesa que fuerces lo que no sos, que te reinventes.
Hay cosas mías que ni yo misma entiendo. Hay momentos que ni yo pasaría conmigo misma ¿Cómo puedo pretender que quieras pasar todo tu tiempo al lado mío, entonces? Hay días que me cuesta elegirme a mí misma. Hay días que me canso de convivir conmigo ¿No te vas a cansar vos?
Hay gustos que son míos. Hay manías que las tengo solo yo. Hay canciones que prácticamente las considero mías. Libros que creo que me entretienen solo a mí. Hobbies que comparto con muy pocas personas. Secretos de mis amigas que solo sé yo y que solo quiero saber yo. Tengo secretos. Hay actividades que nadie entiende cómo me gustan y rutinas que ni yo sé cómo aguanto. Y todas esas cosas me hacen a mí. En un punto me definen. Me hacen única. Ni mejor, ni peor. Pero única.
¿Y sabés qué? No soy para nada perfecta. Mil errores tengo, y muchos más defectos. Pero como todos, soy única. Y quiero seguirlo siendo. Quiero seguir teniendo cosas solamente mías. Y quiero que sigas siendo distinto a mí. Quiero que sigas siendo único a tu manera, porque por eso te elijo. Por lo que solo vos sos.
Entonces, disfrutemos de lo que podemos hacer juntos, pero respetemos los espacios, estemos con nosotros mismos. Aprovechemos los momentos para nosotros. No tenemos que vivir a través del otro. Ir a la par no significa ir pegados por el mismo camino, uno arriba del otro. Pegoteados.
Ojalá sea mucho el tiempo que podamos pasar juntos, pero ¿Sabés qué? Nunca lo voy a saber. Lo que sí sé, es que conmigo voy a tener que seguir siempre, a donde vaya. Entonces, ¿Entendes cuando te digo que no me puedo descuidar? No puedo dejar de lado el único vínculo que seguro es para siempre. El vínculo conmigo misma.