Hay personas que van por la vida y atraen, atraen a todo el que se le cruza. Es impresionante. Pero seguro en alguien pensaste, porque que los hay, los hay. Otros, en cambio la tenemos que pelear más. Estamos acostumbrados a remarla, a pelearla... No sé, las cosas no se nos dan tan fáciles, las personas no se nos acercan así de una ni llamamos la atención de quienes queremos, siempre.
¿Y sabes qué? Siempre me "quejé" o me fijé mucho en eso, pero en el fondo creo que ha hecho que sea como soy, que valore a las personas que sí la pelean por mí, que reme lo que realmente vale la pena, que cuide lo que tengo.
Aunque también es verdad que hasta el más remador, se cansa y tira los remos en algún momento. Te das cuenta de que no no hay que pelear por algo que no quiere ser ganado, darle tanto espacio a alguien que no lo busca, que no lo valora. ¿Qué sentido tiene estar siempre, incondicionalmente para una persona que ni siquiera se da cuenta? No estamos hechos para estar siempre aguantando las caídas ajenas para que después nadie nos agarre la mano cuando nos estamos cayendo.
Los que tanto la peleamos, los que insistimos, los que buscamos todas las maneras y le damos mil vueltas a la situación para entender a la otra persona, nos estamos lastimando a nosotros mismos. Nos lastimamos para salvar una "relación" que no quiere ser salvada. Justificamos lo injustificable, perdonamos lo que no se perdona, escondemos lo que sabemos que está mal que nos hagan, protegemos lo que tendría que darle vergüenza al otro. Todo por la esperanza de que nos quieran, de que en algún momento algo se prenda dentro de esa persona y empiece a mirarnos aunque sea un poquito parecido a como lo hacemos nosotros. Y no tiene que ser así, porque si eso pasa, si en un momento de golpe y porrazo nos empiezan a querer como nos merecemos, ¿Tiene sentido? Yo lo dudo. No sé si tendríamos que aceptar que nos quieran a base de esfuerzo. Querer no tiene que ser algo forzoso. No podemos ni debemos pelear para que nos quieran. No merecemos que nos quieran por cansancio, que nos quieran porque la peleamos para que así sea. El que quiere, quiere de entrada, quiere sin medidas, sin vueltas, sin límites. El que nos quiere, nos quiere sin esfuerzo de nuestra parte, nos quiere incluso a pesar nuestro. Nos quiere cuando nadie más lo hace, cuando ni nosotros mismos nos queremos. La persona que te quiere no puede evitarlo, no le sale otra cosa. No nos meremos trabajar para que nos quieran, no tenemos que lograr que nos quieran, no tiene que ser un logro. Pero quedate tranqui, que cuando te quieran te vas a dar cuenta, no vas a entender por qué esa persona se queda al lado tuyo cuando hasta incluso vos queres alejarte de vos mismo. Porque el que quiere, quiere siempre, pase lo que pase, sin condiciones.
Así que soltemos los remos, dejemos de cansarnos de que nos rechacen, dejemos de pelear por esa persona que no quiere, o no le interesa si estamos o no. Es momento de descansar, de dejar de ir contra la corriente, tal vez sea el momento de que nos encuentren, de bajar la guardia y que las cosas pasen, nada más. Tal vez así encontremos quien nos quiera sin que tengamos que mover un dedo... Y nos cansemos menos, y nos riamos más.
¿Y sabes qué? Siempre me "quejé" o me fijé mucho en eso, pero en el fondo creo que ha hecho que sea como soy, que valore a las personas que sí la pelean por mí, que reme lo que realmente vale la pena, que cuide lo que tengo.
Aunque también es verdad que hasta el más remador, se cansa y tira los remos en algún momento. Te das cuenta de que no no hay que pelear por algo que no quiere ser ganado, darle tanto espacio a alguien que no lo busca, que no lo valora. ¿Qué sentido tiene estar siempre, incondicionalmente para una persona que ni siquiera se da cuenta? No estamos hechos para estar siempre aguantando las caídas ajenas para que después nadie nos agarre la mano cuando nos estamos cayendo.
Los que tanto la peleamos, los que insistimos, los que buscamos todas las maneras y le damos mil vueltas a la situación para entender a la otra persona, nos estamos lastimando a nosotros mismos. Nos lastimamos para salvar una "relación" que no quiere ser salvada. Justificamos lo injustificable, perdonamos lo que no se perdona, escondemos lo que sabemos que está mal que nos hagan, protegemos lo que tendría que darle vergüenza al otro. Todo por la esperanza de que nos quieran, de que en algún momento algo se prenda dentro de esa persona y empiece a mirarnos aunque sea un poquito parecido a como lo hacemos nosotros. Y no tiene que ser así, porque si eso pasa, si en un momento de golpe y porrazo nos empiezan a querer como nos merecemos, ¿Tiene sentido? Yo lo dudo. No sé si tendríamos que aceptar que nos quieran a base de esfuerzo. Querer no tiene que ser algo forzoso. No podemos ni debemos pelear para que nos quieran. No merecemos que nos quieran por cansancio, que nos quieran porque la peleamos para que así sea. El que quiere, quiere de entrada, quiere sin medidas, sin vueltas, sin límites. El que nos quiere, nos quiere sin esfuerzo de nuestra parte, nos quiere incluso a pesar nuestro. Nos quiere cuando nadie más lo hace, cuando ni nosotros mismos nos queremos. La persona que te quiere no puede evitarlo, no le sale otra cosa. No nos meremos trabajar para que nos quieran, no tenemos que lograr que nos quieran, no tiene que ser un logro. Pero quedate tranqui, que cuando te quieran te vas a dar cuenta, no vas a entender por qué esa persona se queda al lado tuyo cuando hasta incluso vos queres alejarte de vos mismo. Porque el que quiere, quiere siempre, pase lo que pase, sin condiciones.
Así que soltemos los remos, dejemos de cansarnos de que nos rechacen, dejemos de pelear por esa persona que no quiere, o no le interesa si estamos o no. Es momento de descansar, de dejar de ir contra la corriente, tal vez sea el momento de que nos encuentren, de bajar la guardia y que las cosas pasen, nada más. Tal vez así encontremos quien nos quiera sin que tengamos que mover un dedo... Y nos cansemos menos, y nos riamos más.
