Es una excusa

Siempre le di mucha bola a las sensaciones. Y lo sigo haciendo. Me voy de los lugares porque no me siento cómoda, me alejo de las personas porque me generan una energía rara, vuelvo a donde siento que pertenezco, me acerco a lo que me atrae, hago las cosas que me recargan... Todo eso en la medida de lo que puedo. Obviamente que hay cosas que tengo que hacer, lugares a los que tengo que ir y personas con las que tengo que convivir más allá de eso. Pero le hago caso. Y no explico. No explico por qué me pasa eso. Para mi son importantes mis sensaciones y punto. La verdad es que aunque parezca un poco loco, no falla mucho. Al contrario. Y las veces que voy en contra de eso, me termino arrepintiendo y me enojo por no haberme hecho caso.

Y ahora me está pasando algo nuevo, pero que nos pasa a todos. Viste eso que esperas por mil años, eso que decís: Bueno, cuando pase voy a hacer esto, esto y esto. Eso que ya tenes tan pensado en tu cabeza que te parece que no puede fallar. Esa situación que estás esperando, que tenes planeada, que sabes que va a pasar. Eso que decís: Cuando pase voy a ser feliz. Bueno, eso mismo. Eso que esperé por tanto tanto tiempo, no me está generando lo que pensé que me iba a generar. Las sensaciones que pensé que iba a tener, no las tengo. La felicidad que creí que no iba a poder contener, no está. O si, pero no es por eso. 

Es que a veces cuando tenemos que esperar tanto por algo, cuando tenemos que remar tanto una situación, cuando tenemos que tener tanta paciencia, cuando tenemos que insistir mucho para que pase... Pierde la magia. Si tanto te tengo que pedir eso, cuando me lo des ya no lo quiero. Ya no lo necesito. Ya no me hace tan feliz como pensé que me iba a hacer. 
Así como los niños chicos que lloran y lloran por un juguete y después lo dejan ahí tirado. Así funcionamos a veces "los grandes" también.
Si tengo que esperar tanto para que hagas algo por mí, si te tengo que mostrar lo que necesito que veas solo, si te tengo que pedir en todos los idiomas que hagas lo que quiero, entonces ya no me va a hacer feliz. Ya no lo quiero. Y no es de caprichosa. Lo quería, estoy segura de que sí. Pero quería que naciera de vos, que fuera algo que vos tenías ganas de hacer por mí. No algo que tuviera que pedirte. Deja de tener sentido si lo haces porque te lo estoy rogando. Yo no quiero lo que te estaba pidiendo. Quiero tu actitud, valoro tu actitud. Quiero tus ganas, tu interés, tus intenciones. Eso es lo que realmente estoy buscando. Lo demás es solo una excusa.