"Todo lo que termina, termina mal" dice una canción de Calamaro, como me corrigió MUY BIEN una amiga especial... Y no estoy de acuerdo. Es más, creo que lo contradigo. Por lo menos en mi caso.
Creo que me pasé mucho tiempo buscando maneras y agotando recursos para terminar las cosas mal, para terminar las cosas con las personas de la peor manera posible... Para no terminarlas.
Terminar las cosas mal es seguirlas, es una manera de continuar con lo mismo... Es dejar algo ahí, latente, para volver. Terminar mal con alguien significa que hay posibilidades de volver y que se va a volver. La vida nos hace, más allá o más acá, cerrar los círculos, terminar las historias, dejar las cuentas saldadas. A la vida no le gustan las cosas a medias o sin terminar, y contra eso no podemos... Entonces, creo yo, que dentro de nosotros sabemos que si las cosas quedan mal, que si no nos saludamos, que si hablamos mal de la otra persona, que si quedan dudas, cuestiones sin resolver... En algún momento, por más lejano que sea, va a haber que volver... A cerrar eso que dejamos abierto para no cerrar nada. Es como cerrar la puerta, pero dejar abierta la ventana... Sabemos que podemos entrar. Y es eso lo que buscamos. No cerrar las cosas.
Yo creo que tiene que pasar el tiempo, que se tienen que calmar las aguas, que tenemos que procesar lo que pasa adentro nuestro para poder cerrar las cosas bien. Porque es la única manera de realmente terminarlas. Y por eso nos cuesta tanto.
Cuando terminamos las cosas bien con las personas, cuando aclaramos los tantos, cuando nos sacamos las dudas y dejamos todo bien... Ahí sí, ya no hay excusa para volver. Y hay que estar preparado para eso. Hay que estar muy seguro de querer cerrar las cosas para poder hacerlo. Hay que estar muy fuerte para poder dejar las cosas bien, porque de algún modo, es dejarlas. Es sanar de alguna manera lo que dolió, es cerrar lo que estaba abierto, es terminar lo que de otra manera no hubiera terminado.
Y cuando lo haces, la sensación es rara, no? Es como que ya está. Ahora sí, ya está. Ahora ya no queda excusa para volver, no quedan problemas por resolver, ahora los caminos se separaron del todo, no quedó nada por explicar. Ahora las cosas están claras... Y ahora volver, ya no es como antes. Ahora, si queremos volver tenemos que abrir otra historia, distinta, nueva... Si queremos, con la misma persona, pero ya no va a ser parte de la misma historia, porque esa se cerró cuando aclaramos todo, cuando dejamos las cuentas en cero. Y para eso, hay que estar preparado.
Creo que me pasé mucho tiempo buscando maneras y agotando recursos para terminar las cosas mal, para terminar las cosas con las personas de la peor manera posible... Para no terminarlas.
Terminar las cosas mal es seguirlas, es una manera de continuar con lo mismo... Es dejar algo ahí, latente, para volver. Terminar mal con alguien significa que hay posibilidades de volver y que se va a volver. La vida nos hace, más allá o más acá, cerrar los círculos, terminar las historias, dejar las cuentas saldadas. A la vida no le gustan las cosas a medias o sin terminar, y contra eso no podemos... Entonces, creo yo, que dentro de nosotros sabemos que si las cosas quedan mal, que si no nos saludamos, que si hablamos mal de la otra persona, que si quedan dudas, cuestiones sin resolver... En algún momento, por más lejano que sea, va a haber que volver... A cerrar eso que dejamos abierto para no cerrar nada. Es como cerrar la puerta, pero dejar abierta la ventana... Sabemos que podemos entrar. Y es eso lo que buscamos. No cerrar las cosas.
Yo creo que tiene que pasar el tiempo, que se tienen que calmar las aguas, que tenemos que procesar lo que pasa adentro nuestro para poder cerrar las cosas bien. Porque es la única manera de realmente terminarlas. Y por eso nos cuesta tanto.
Cuando terminamos las cosas bien con las personas, cuando aclaramos los tantos, cuando nos sacamos las dudas y dejamos todo bien... Ahí sí, ya no hay excusa para volver. Y hay que estar preparado para eso. Hay que estar muy seguro de querer cerrar las cosas para poder hacerlo. Hay que estar muy fuerte para poder dejar las cosas bien, porque de algún modo, es dejarlas. Es sanar de alguna manera lo que dolió, es cerrar lo que estaba abierto, es terminar lo que de otra manera no hubiera terminado.
Y cuando lo haces, la sensación es rara, no? Es como que ya está. Ahora sí, ya está. Ahora ya no queda excusa para volver, no quedan problemas por resolver, ahora los caminos se separaron del todo, no quedó nada por explicar. Ahora las cosas están claras... Y ahora volver, ya no es como antes. Ahora, si queremos volver tenemos que abrir otra historia, distinta, nueva... Si queremos, con la misma persona, pero ya no va a ser parte de la misma historia, porque esa se cerró cuando aclaramos todo, cuando dejamos las cuentas en cero. Y para eso, hay que estar preparado.
