Y si vos me preguntas hoy, ¿Qué carajo es el amor?

Y salí, y él estaba ahí... Esperando para verla. 
No sé, no me pregunten cuántos kilos de nervios tenía encima... Ni él sabe. Eran miles. Los traía cargados desde hace meses, los venía sosteniendo, solito. Viste que a veces cuando extrañamos tanto a alguien preferimos no hablar del tema, o hacernos los superados... Capaz así nos duele menos, no sé. Son maneras de defensa... Es nuestro sistema inmune en su máxima expresión.
Y él, que estaba entre nervioso y preocupado. Él, que también tenía sus enojos adentro, sus reproches para hacerle, alguna que otra lastimadura... Lo dejó todo ahí, afuera. Él, que había tenido la suerte de tener al lado a una de las personas más lindas que en la vida conocí... Y que ahora la extrañaba más que nunca, dejó todo lo que le dolía, le pesaba o le molestaba, solamente para verla. De lejos igual, cambiando la perspectiva
No le importó. Él, así, sencillo como es, con esa manera de caminar, entre nerviosa y despreocupada dejó todo lo que a muchos nos hace falta dejar a veces y estuvo con ella cuando más lo necesitaba.
Lejos, bien lejos dejó el orgullo. No sé dónde lo metió... Capaz después le pregunto, así les cuento y todos lo guardamos donde él lo guardó.
No le importó nada... No paró a pensar en lo que capaz alguien le había dicho, no dio lugar a lo que los había separado... A lo que los tenía lejos. Nada de eso. Se armó de lo más lindo y sencillo que tenemos, que es el amor... Y fue. Así, sin nada, con él mismo. Y fue incondicional. Y la miró de esa manera que solo miras a la gente que querés mucho. Y no quiso aprovechar nada, solamente fue y estuvo donde tenía que estar, cuando tenía que hacerlo.
Tantas veces no estamos con quien nos necesita por orgullo. Tantas veces no nos acercamos a los que queremos cuando más nos necesitan porque "no nos hablamos hace mil" o "terminamos todo mal". Tantas tantas, que cuando vi eso, sentí culpa en alguna parte de mí. Por las veces que no dejé de lado el enojo, los reproches. Por las veces que no tuve los huevos suficientes para decir "te quiero" cuando era lo que sentía. Por las veces que preferí quedarme en la zona de confort... Y por las mil veces que le aconsejé a los demás que así lo hicieran.
No hablo de no tener dignidad, de dejar todo de lado. No hablo de "arrastrarse". Va más allá.
Estas dos personas, divinas, distintas, pero hermosas a su manera me mostraron en un ratito lo que es el amor de verdad... O lo que significa para mí en algún punto. Sé que ninguno de ellos se hace una idea de eso. Pero yo lo sentí así. 
Fueron eso... Eso que siempre quise y que espero que me pase alguna vez. 
Fueron esa persona que sabes que va a estar, pase lo que pase. Esa persona que se ríe de todo lo demás cuando vos estás mal... Que nada le importa más que estar con vos en ese momento. Y que no esperan nada a cambio... Que no esperan la ocasión de que estés mal para que lo necesites y entonces así que "te arrastres". No. Fueron ese amor inmenso y desinteresado... Ese amor maduro, que sabe correrse del lugar del capricho, para estar, cuando más se lo necesita. Ese amor generoso... Que comparte todo. Que entiende que quiere estar a tu lado... Y que así va a ser, sin importar que no sea desde el lugar que quisieran o que más les gustaría... Porque no siempre se puede así.
Es ese amor infinito, infinito en tamaño y espacio. Pero sobretodo en el tiempo. Estas dos personas de las que les estoy hablando están conectadas por algo mucho más grande que lo tangible que anda en la vuelta. Lo de ellos es algo más... Ellos se tienen, el uno para el otro, para siempre. Pase lo que pase.