Mi lugar... Adentro mío.

Las personas necesitamos de los demás. Por más que no querramos, por más "solitarios" que seamos, nos necesitamos los unos a los otros. Tratamos de evitarlo a veces, ¿no? Tal vez porque eso nos condiciona. Capaz porque lo que le pasa a los demás nos afecta. Quizás porque las demás personas se convierten en algo esencial en nuestra vida y a la vez, siempre, van a ser OTROS. Nunca vamos a poder controlar lo que le pasa al otro, lo que el otro quiere, lo que el otro entiende o hace. Es algo exterior, algo que excede nuestro control. Y como todo lo que está fuera de nuestro control, nos genera inseguridad.

Cuando queremos mucho a las personas, la felicidad de ellos es parte de la nuestra. Lo que les hace felices, nos hace felices. Lo que los pone triste, nos afecta igualmente. Pero, sin embargo, no podemos hacer nada o al menos, no podemos hacer "tanto" como si nos pasara a nosotros mismos. Y eso, eso es lo que cuesta aceptar, que el otro, es y siempre va a ser, otro.

Algunas veces, cuando estoy feliz o me pasan cosas lindas, tengo la sensación de que necesito que las personas de mi alrededor lo estén también. Es como cuando te vas de viaje y preguntan: "¿Estamos todos? porque hasta que no estemos todos no salimos". De esa misma manera queremos que los demás estén felices para poder sentirnos plenos, tranquilos, realizados. Y eso, esa actitud es linda, es sana y es humana... Muy humana. Pero sin embargo, a veces hay que trabajarla un poco. A veces hay que bajar un poco la dependencia, tal vez hay momentos en los que nuestra burbuja nos proteja un poco y sea para bien... No siempre, pero a veces.

Es que la vida no trae a todos igual, ni nos trata igual a todos en cada momento, demás está decirlo. 
Estamos para ayudarnos unos a otros, para apoyarnos, para querernos y para acompañarnos. Pero a veces, ser un poco egoísta y disfrutar de lo nuestro también es válido y no está mal. No tiene que generar culpa.

Hay momentos en los que todo lo que está al rededor no funciona, anda mal. 
Existe para esos momentos algo que está en nosotros, una burbujita que nosotros mismo creamos, un espacio interno, un lugar nuestro... Solo nuestro, que funciona como un refugio. Es ahí, ese lugar donde está todo lo que nos gusta hacer, lo que nos llena el alma. Es a ese lugar hacia donde tenes que salir corriendo cuando todo está mal ahí afuera.
No te olvides de cuidar ese espacio tuyo, ese espacio que vive adentro tuyo y, que te juro, que te va a salvar.