Galeano decía, aunque para mi sigue diciendo desde algún lado, que estamos hechos de historias. Y yo creo que más que eso aun, somos historias.
Todas las personas que nos cruzamos en el día (y son muchísimas) son historias.
Algunas que conocemos bien, otras de las que nunca vamos a saber nada y así en diferente medida.
Todos somos historias cruzadas con las historias de los demás. Somos la mezcla de tantas... Lo que se armó de todo eso que pasó por nosotros o a través de nosotros.
Pensamos que entendemos a las personas, que podemos saber por qué hacen las cosas, por qué están donde están, van a donde van, quieren lo que quieren, gustan de lo que gustan y dicen lo que dicen.
Pero, yo creo que poco entendemos de todo eso.
A esos que quiero y conozco de verdad los he visto llorar con mucha fuerza de felicidad y más veces reír estando tristes que felices.
Sé las veces que responden que están bien cuando no pueden más, me doy cuenta exactamente cuando están disimulando con éxito lo mal que les puede caer alguien. Veo cuando no tienen ganas de estar donde están, cuando quieren salir corriendo pero nadie más nota lo incómodos que se sienten.
Entonces ¿Por qué a veces puedo pensar que sé por qué las personas hacen lo que hacen? Si en realidad, a menos que las conozca tan en profundidad, no podría darme cuenta de nada.
No sabemos nada de la mayoría de las personas, por más feo que suene. No sabemos por qué hacen lo que hacen, por qué son como son.
Sin embargo, no damos lugar nunca a reconocer que no lo sabemos. Suponemos, juzgamos, opinamos como si lo hiciéramos o como si las acciones de las personas estuvieran desprendidas de las cosas que les pasan. Y nada más lejano a eso.
Somos el producto de las cosas que los pasan. Respondemos a eso, actuamos por eso.
Capaz es también por eso mismo que hace un tiempo aprendí a que no me importe lo que digan o piensen de mí, de lo que hago, a menos que sea alguien que me conoce y me quiere. Porque opinan desde el no saber... Y no hay nada que valga menos la pena.
Y somos eso, somos un cúmulo de historias, de cuentos... Tan lindos de conocer.
El tiempo que perdemos en opinar y armar un juicio sobre lo que hacen los demás, sería tan lindo usarlo en conocerlos.
Porque no hay nada como ocuparnos de las personas, escucharlas y entenderlas. Nos hace crecer.
