Y de repente te ves, te miras y te cansaste. Te cansaste de lo que vos mismo sos. Te cansaste de intentar tapar todo, todo el tiempo. Te cansaste de sentir lo que sentís, de aguantar lo que aguantas, de escuchar o ver lo que hay en frente tuyo. Pero más, mucho mas te cansaste de lo que hay adentro tuyo. De eso que está ahí, de ese sentimiento que te duele pero al que no le das bola para que no se note, ese que queres hacer creer que no está. Pero ya viste como es, contra lo que sentís es difícil la cosa.. Y termina saliendo y como no lo dejaste salir a tiempo y bien, termina saliendo en malos momentos y no de la mejor forma. Y ahí si que duele. Te duele verte, te duele darte cuenta de que eso que pensabas que ya habías superado en realidad seguía en vos, en alguna parte de vos.
Pero como todo, hay un punto, alguna situación, algo, que te hace dar cuenta de que ya está. Y no te cree nadie. Todos piensan que es una más, que decís que te cansaste pero que podes seguir aguantando. Pero hay una vez que te prometo que es verdad. Y ya no importa quien te crea o no, es suficiente con esa seguridad que solo vos podes sentir para decir basta.
