El miedo de escuchar.

Hablando la gente se entiende. Pero ¿Cuántas veces nos damos la oportunidad de hablar sinceramente y de verdad con el otro? ¿Cuántas veces incluso sabiendo que si hablamos con la verdad todo va a estar bien, evitamos hacerlo?
Nos incomoda hacerlo. Nos da miedo. Nos cuesta enfrentar lo que hacemos, hacernos cargo de lo que generamos, de lo que hicimos y de lo que no hicimos. 
Nos cuesta admitir que lastimamos, que arruinamos todo y que por culpa de nuestras acciones y más allá de cualquier perdón, cambiamos las cosas para siempre.
Entonces decidimos dejar todo en "stand by", así como está. 
Capaz nos da miedo que todo duela un poco más. A veces sentimos que el cuerpo no aguanta mucho más dolor y sabemos que hablar puede lastimarnos más. No siempre estamos preparados para escuchar toda la verdad. 
Cuando alguien te dice que no te quiere ¿Qué más te queda por hacer? Vos que querías que te quisiera, te quedaste sin armas. Ya no tenes como pelearla. Ya está. Te terminaron todo sin que vos quisieras que se terminara nada.
Cuando causaste un daño enorme, que ya no tiene vuelta atrás y lo reconoces ¿Queda algo por hacer?
A veces sabemos que afrontar las cosas y hablar con la verdad puede ser el fin y eso nos da terror.
¿Será por eso que preferimos la duda constante y esa cosa entre esperanza y desilusión que tanto nos lastima?
Es que a veces, es la única manera que encontramos de mantener vivo eso que todavía no estamos preparados para ver morir.