Y todos hablan del "arco iris después de la lluvia" como si todo lo que nos pasa fuera en función de lo que nos va a pasar. "Porque las buenas ya van a venir", "esto va a pasar", "vas a ver que después te lo olvidas", "pasa un tiempo y nadie se acuerda", "después te vas a matar de risa de esto que te está pasando", "ya va a llegar".
Y a veces no quiero o no queremos eso. No queremos que nos aseguren que vamos a estar bien. No necesitamos que nos cuenten lo que va a pasar... Porque nadie lo sabe y porque además hay momentos en los que poco nos importa lo que pueda llegar a cambiar o mantenerse de acá en adelante.
Necesitamos algo ahora, algo ya.
Esa paz que va a venir la necesitamos en este momento... Y no es que no sepamos esperar, es que a veces no podemos, no queremos o estamos cansados de hacerlo. Porque esperar supone esperanza y la esperanza a su vez, ilusión. Y, ¿Es necesario que siga, o ya todos sabemos lo que duele la desilusión y el golpe fuerte contra el suelo después?
No es que no creamos en lo que nos dicen, claro que sí. Ya sabemos que en algún momento todo va a estar bien. Pero a veces eso no es suficiente, no nos sacia o no es lo que necesitamos.
Y por supuesto que también sabemos que nadie puede hacer nada para cambiarlo, o que los pocos que podrían no están interesados en hacerlo.
Pero entiendan que a veces no queremos que nos aseguren que todo va a estar bien. A veces preferimos que nos den la razón, que nos escuchen y nos entiendan. Nada más.
Eso sí, aunque suene contradictorio y seguramente no entiendas por qué lo digo, en ningún momento te olvides de que todo va a estar bien... Aunque no quieras y te duela escucharlo. Aunque te genere desconfianza y rabia. A pesar de todo eso, nunca lo dudes.
