No digo que sea lo único, pero si creo que una de las cosas más importantes entre las personas es sincronizar en el tiempo.
No creo ser a la única que le pasa de ir a destiempo con el otro. ¿Por qué queremos cuando no nos quieren? ¿Por qué buscamos al otro cuando nos olvida? ¿Por qué no sabemos si queremos estar adentro o afuera de la vida de los demás? No se por qué pero menos entiendo por qué elegimos quedarnos ahí, en la puerta... Decidiendo si entrar o no, si pasar o quedarnos afuera, si ser parte del otro o no. Y cómo duele eso... Cómo nos lastiman las indecisiones de los demás cuando no dependen de nosotros.
Y la verdad ¿De qué nos sirve el consuelo de que "ya va a venir" si nosotros queremos que venga ahora, ya? Necesitamos sentirnos importantes. Necesitamos ver que lo que nos dicen va un poco más allá de las palabras y tenemos terror a cerrar la historia por miedo a que la otra persona ni siquiera intente volver a abrirla. No nos da miedo decir basta, dar vuelta la página y terminar las cosas... Nos da miedo que la otra persona no tenga siquiera el mínimo interés en volver a nosotros, en intentar reabrir lo que cerramos. Entonces dejamos que nos lastimen, a veces más de la cuenta, para no perder al otro del todo o para no darnos cuenta de que tan importantes no somos. Porque más nos vale tenerlo un poquito que perderlo del todo... Y así vamos, dando el todo por el nada, valorando cada vez cosas más insignificantes, agarrándonos de pequeñísimos gestos para mantener con alfileres lo que se nos cae de a pedazos.
