Y vuelvo. No sé bien qué me hace volver a escribir... No me doy cuenta si los momentos en los que escribo tienen algo en común o no, tampoco me fijo en eso, creo.
Vuelvo pensando en cómo salir o escapar del capricho de querer que las cosas sean como nosotros queremos. Tampoco estoy segura de que nos pase a todos. O de si solamente nos pasa a los que somos caprichosos naturalmente. Si es eso último, ¡Quiero no serlo más!
No entiendo en qué momento entendemos y aceptamos que las cosas no son como queremos y que no tiene mayor sentido ir contra eso.
Y mientras escribo eso, me cuestiono. Capaz si. Capaz sí hay una manera de que las cosas sean como queremos o quizás para algunas personas es necesario creer que podemos cambiar las cosas a nuestro modo. Me da miedo pensar que no puedo cambiarlas. Entonces no lo acepto y a veces intento cambiar circunstancias que no puedo cambiar, o que no cambian. No sé.
No sé, otra vez, no sé. Y está bueno no saber.
Vuelvo pensando en cómo salir o escapar del capricho de querer que las cosas sean como nosotros queremos. Tampoco estoy segura de que nos pase a todos. O de si solamente nos pasa a los que somos caprichosos naturalmente. Si es eso último, ¡Quiero no serlo más!
No entiendo en qué momento entendemos y aceptamos que las cosas no son como queremos y que no tiene mayor sentido ir contra eso.
Y mientras escribo eso, me cuestiono. Capaz si. Capaz sí hay una manera de que las cosas sean como queremos o quizás para algunas personas es necesario creer que podemos cambiar las cosas a nuestro modo. Me da miedo pensar que no puedo cambiarlas. Entonces no lo acepto y a veces intento cambiar circunstancias que no puedo cambiar, o que no cambian. No sé.
No sé, otra vez, no sé. Y está bueno no saber.